2019 - 2020

puerto madero - ciudad de buenos aires - argentina

cafeteria de especialidad

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El local se proyectó como un único espacio de líneas sencillas y rápido entendimiento, de geometrías puras en armonía con tonos neutros, materiales pétreos, vegetación puntual, y una pieza escultórica central como luminaria principal. Se desarrolló haciendo alusión a las plazas porteñas, donde algunos elementos de la cultura nacional y la oriental se fusionan con el aroma a café.

El sitio debía estar dotado de cierta versatilidad para poder albergar situaciones futuras que no hubiesen estado contempladas desde su inicio como tal. Se propuso crear un espacio armónico y simple, donde puedan llevarse a cabo distintos usos y funciones. JISU surge a partir de la idea de crear una marca en relación a un lugar dinámico, donde los usos y la oferta gastronómica, su público y alcance del mismo, puedan transformarse a lo largo del tiempo generando un lugar de exposición multidisciplinario, siempre acompañado de un rico café de especialidad.

 

JISU es un espacio de recreo, es un momento para detenerse, es un instante en el cual el tiempo se detiene. Es un espacio que no pretende dar respuestas, que no pretende condicionar a la persona, permitiendo así la contemplación y el ocio, liberando la imaginación y fomentando la creatividad del individuo.

Para lograr la reminiscencia a los espacios públicos del centro porteño, se tomó la decisión de utilizar una de las baldosas más vistas en todas las plazas y veredas de la ciudad: la baldosa de 64 panes. De esta manera, el visitante podría relacionar de manera  subconsciente las sensaciones generadas al caminar por este piso y relacionarlas con vivencias transcurridas en espacios públicos al aire libre.

Para enfatizar el carácter de plaza, se decidió no agregar mobiliario como piezas móviles dentro del local, sino que se optó por diseñar sectores de bancos, tal como se presentan en los espacios públicos de la ciudad, dando como resultado la aparición de bancos tectónicos, maceteros, sectores de apoyo y barra. De esta manera, aparecería un módulo que configuraría y diagramaría espacialmente todo el proyecto, el módulo de 40x40 cm (medida de la baldosa de 64 panes). Ese patrón, se hace presente en todos los sectores del café, generando una relación entre todos los elementos que lo configuran, buscando una armonía espacial regida por patrones geométricos, algunos visibles y de fácil comprensión, otros más ocultos.

Otro elemento referencial utilizado de las plazas céntricas porteñas, como la plaza de mayo, son los faroles dorados ornamentados con fanales esféricos u ovalados. De estas piezas de infraestructura urbana histórica, se tomaron el color dorado y las esferas para incorporarlas al proyecto. Las esferas como figura geométrica pura, se utilizaron para diseñar la iluminación sobre la barra, obteniendo un artefacto de líneas simples con un alto total de tres módulos aproximadamente (120 cm), con una esfera de medio módulo diámetro (20 cm), separadas entre sí por una distancia de dos módulos (80 cm). El color dorado incorporado de las farolas, que también tiene gran visibilidad en la cultura oriental y genera un rápido vínculo con ésta, fue el color elegido para todos los detalles del café, por ejemplo zócalos, herrería, artefactos de iluminación y demás.

 

La diagramación espacial general del local está regida por el vínculo constante que hay entre la barra monolítica y los sucesivos sectores de piso que la acompañan. Cada sector de piso equivale a una franja de 4 módulos de ancho (160cm), que podrían imaginarse como planos alargados que se pliegan en ángulos rectos, formando así los distintos tipos de bancos y canteros de la plaza alegórica. Cada una de estas franjas refleja y complementa los distintos usos que alberga la barra.

En total podríamos distinguir 8 franjas sucesivas de piso, perpendiculares al eje principal de la barra, diseñadas como estas alfombras o planos de 4 baldosas de ancho, que van plegándose a 90° grados para configurar el sistema de bancos, apoyos, y maceteros de la tienda. Cada una de estas franjas se encuentra separada, una de otra, por una calle de piedra bola blanca. Esta calle o surco, cumple varias funciones, además de permitir distinguir los sucesivos paños de 4 módulos (160 cm). Cada uno de estos surcos, es una canaleta lineal de 4 m, cada una conectada con las otras, proyectada para garantizar el buen escurrimiento y limpieza del local. La selección de la piedra bola blanca, nos conecta de manera intuitiva con la cultura oriental, pero a su vez, detiene el ritmo de nuestro andar debido al cambio en la materialidad del suelo, disminuyendo la velocidad de la rutina habitual, haciéndonos observar y contemplar el entorno circundante.

Al ingresar al local, uno atraviesa la primera lonja de baldosas, que podría definirse como el sector de acceso. En esta franja se sitúa la fachada vidriada existente del local. Para enfatizar la idea de continuidad del espacio público, se tomó la decisión de no agregar gráfica o cartelería en los paños vidriados, dejándolos enteramente traslucidos, enfatizando su carácter de transparencia para potenciar la continuidad visual interior-exterior y difuminar el límite aparente. Aquí se encuentra la puerta de acceso desde la vereda, un pequeño sector de máquinas de acondicionamiento de aire, la cual requiere un vínculo irrevocable con el exterior, y el acceso al subsuelo.

En la siguiente franja se encuentra el sector de elaboración y dispendio del café. Al estar pensado como una tienda take-away, era pertinente colocar la máquina de café cerca del acceso, incentivando el recorrido del visitante por el local, realizando el circuito de encargo, pago, y luego retiro del producto cercano a la salida. De esta manera también, la cafetera quedaría expuesta cerca de la vidriera, exhibiendo de manera concreta cual es el producto de especialidad que se ofrece, sin la necesidad de gráficas. En este sector, la barra toma una profundidad de dos módulos (80 cm) garantizando el cómodo espacio para la preparación del café, utilización de molinos y demás. Esta dimensión también permitió la incorporación de una heladera debajo de la barra, brindándole al barista todo lo necesario para trabajar en su sector.

A continuación, se encuentra la franja de espera y contemplación. Esta franja se encuentra alineada con un tabique estructural existente de casi cuatro módulos (160 cm), incorporado a la barra, donde se encuentra el nombre del local con letras corpóreas. Hacia el interior del sector de  trabajo, detrás del tabique de hormigón, se ocultaron el cesto para la borra del café, el rinser, otros elementos de apoyo, y los controles de las luminarias. Enfrentado al tabique, en el extremo opuesto, se encuentra un banco y un macetero respaldo, generado con las mismas baldosas del piso, siguiendo la modulación de 40 cm.

Adentrados en el local se encuentra el sector de pago. En este espacio de barra de 4 módulos de extensión (160cm), se encuentra la caja y una pantalla hacia el público con los productos que se ofrecen, y hacia el interior un espacio de guardado y apoyo. En el sector de piso se configura un banco central de 4 x 2 módulos (160x80 cm) y un módulo (40 cm) de altura donde se encuentra un macetero circular central que contiene un acer japonés. Esta especie ubicada puntualmente resalta icónicamente y combina el carácter de plaza con la cultura oriental. En el extremo opuesto a la barra se sitúa un plano de apoyo de dos módulos de alto (80 cm) por un módulo de profundidad (40 cm). En los planos de apoyo, se optó por utilizar baldosas lisas, para facilitar el apoyo de productos y la limpieza.

Luego se encuentra otro espacio de 4 módulos (160 cm) con un banco (40x40cm) y macetero respaldo (80x40cm) en el extremo opuesto a la barra. La medida de la franja de piso coincide con la medida de la heladera exhibidora que se encuentra delicadamente inscripta en la barra monolítica.

Después se encuentra un espacio de apoyo central que se corresponde con la medida da la franja de piso que lo contiene. En la plano superior, de baldosa lisa, se encuentra un círculo calado, el cual soporta piedras bola blanca alegorizando la utilización de las mismas en el sistema feng shui.

En la última franja de piso, se sitúa otro banco con macetero respaldo, y a continuación se encuentra el sector de acceso a los aseos compartidos y áreas de servicio.

El artefacto escultórico central, es obra del artista Paul Sende. Fue un espacio abierto por el arquitecto para fomentar el trabajo multidisciplinario dentro de un mismo proyecto, alentando desde la génesis proyectual del café la idea de compartir y combinar conocimientos y disciplinas, una apuesta a mostrar cómo pueden convivir en armonía distintas ramas del arte en un mismo espacio y enriquecerlo.

El artefacto se compone de 12 módulos con forma de cuartos de círculo concatenados entre sí. El diámetro de estas piezas circulares coincide con la modulación de los paños de piso, generando un vínculo geométrico con el modulo génesis del piso del café. El artefacto de líneas curvas, resalta por su composición morfológica contrastando con la rigidez de los ángulos rectos del espacio que lo contiene, pero a su vez mantiene una relación geométrica con el todo circundante.

Todos sus módulos, están programados y conectados entre sí, logrando una posición de iluminación estática de potencia regulable, más un total de 6 secuencias de iluminación distintas, dando como resultado un movimiento de luces muy atractivo, que logra recrear por momentos el paso de las nubes bajo el sol, trasladándonos a una posible situación vivenciada al aire libre.